jueves, 8 de enero de 2015

Sola.









Me siento tan sola. Me siento al borde de un precipicio que me absorbe hasta el fondo, y no se como aguantar aferrada al borde sin caer. Me siento un poco loca, un poco cuerda; un poco lista, un poco tonta; un poco mala, un poco buena. Me siento bipolar, me siento incomprendida. 



Mi vida la han cambiado, como quien cambia un paisaje en una película. Ha dado un giro de 360º. Y no se como enfrentarla, porque la desconozco. Soy como un bebe enfrentándose a cosas de adultos que ni si quiera comprendo. Me siento perdida. La gente camina rápido, muy rápido y yo estoy parada sin poder moverme. Nadie me ve, nadie me ayuda y no puedo hablar solo mirar. Alguien al fondo me grita sin parar que ande, que he de andar. Pero no me ayuda, solo me grita y me grita, me ordena, me humilla. 



Te pasas la vida esperando a ser feliz, a dar un paso mas para alcanzarlo. Y cuando lo alcanzas, lo ves aun mas lejos…¿Es posible ser feliz? ¿Es posible coger el rumbo perdido en un mundo desconocido? Ahora me siento encerrada, encerrada sin poder salir, con una bombilla desgastada colgando del techo y balanceándose haciendo un ligero chirrido. Y yo en el suelo de cemento frío abrazando mis rodillas, esperando. Esperando a que alguien abra la puerta, a que entre aire  y luz…que me saque de esa penumbra, del frío suelo y de la oscura habitación.






                                                                                                                                                                   - Anónima.