lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Y después?



Avanzamos, andamos, vivimos... y después?

Siempre andamos, y andamos, y andamos buscando avanzar, buscando el éxito, buscando un nuevo objetivo. Con las miras puestas en un futuro, a poder ser inmediato. Intentamos avanzar, buscando lo que queremos, persiguiendo ese sueño... pero qué pasa cuando...


...el objetivo es "inalcanzable"? Una montaña por escalar, con un camino marcado. Cuesta trabajo, pero ves el futuro. Te ves escalando, te ves empezando un camino, buscando ese objetivo, buscando porqué avanzar... buscando. Y el tiempo pasa, vaya si pasa! Pero nada importa, porque "lo importante es invisible a los ojos", y aunque no puedas ver esa meta realmente, sabes que está ahí. Tienes fe, esa fe ciega que te mantiene vivo el corazón, que te hace latir, te hace vivir, te hace ser un poco más humano, porque tienes un futuro. No importa lo inalcanzable que sea, ves de dónde vienes, y tienes fe en que llegarás donde quieres...

...pasa el tiempo? La cosa se alarga, nada es tan fácil como pensabas. Aprendes a cada paso que lo que creías fácil es más difícil, y cosas dadas por elementales y básicas, son ahora abismos que profundizar. No te cansarás de caerte con las piedras del camino? Escuchas esa vocecilla en tu cabeza que te anima a seguir. Eres paciente, tienes calma, porque sabes que llegarás. No lo crees, lo sabes! Y eso te da ánimo para seguir...

...todo es humo? Y si aquello por lo que luchas desaparece justo cuando lo vas a coger? Hacia dónde avanzar? Un largo camino andado, si miras hacia atrás, no ves el principio, vas a recoger tu recompensa, tu momento, tu oportunidad... se esfuma. Una vez más, ahí está, esa nube de humo que hace que la desesperación te rodee, que una angustia te envuelva, porque al mirar adelante tampoco ves nada, tan solo horizonte. Y estás cansado, cansado de algo que no sabes cuándo comenzó, cuándo acabará, y a veces, ni porqué has llegado ahí. Todo pierde su sentido. Ahora ya no sabes, la fe se tambalea, no por nada! si no porque no sabes qué camino tomar. Y si te equivocas? Empiezan los miedos...

Y después? Después solo queda andar, seguir andando. Porque parar ahora es una tontería. Quizá haya que cambiar el rumbo, quizá haya que seguir insistiendo, quizá... quizá 1000 cosas! Pero no quedarse parado. Avanzar quizá ya no sea la cuestión, pero sí seguir andando. Es entonces cuando te das cuenta de que avanzar, y seguir andando no tienen porqué ir de la mano, porque a veces dar un paso atrás, al lado o en diagonal puede hacerte tomar otro camino totalmente diferente...

...Y después?

Y sabrás que soy yo, porque alguna vez te lo dije... ;)

martes, 30 de noviembre de 2010

Porque los príncipes sí existen...





Hace unas semanas, leí que los cuentos que de pequeñas nos leen y releen, o incluso vemos en las películas, no existen. Pues bien, hoy quiero decirle a esa persona, que no estoy de acuerdo para nada. Es cierto que los príncipes que nos muestran no son reales, porque todas sabemos que los príncipes azules acaban por desteñir, que ninguno es una bestia que al caer el último pétalo se convierte en una persona hermosa o que vaya a enfrentarse a un dragón de tres metros para rescatar a su amada. Los príncipes de hoy en día son normales, van en coche, moto o autobús, no en carruajes ni en alfombras voladoras; visten vaqueros y camisetas, no armaduras, y no necesariamente desciende de un rey o reina. También tengo que decir, que esas princesas no existen, no somos tan bobas de casarnos a las 16, o de quedarnos esperando a que nuestro príncipe suba a la más alta torre del castillo a salvarnos, sabemos sacarnos las castañas del fuego.

Pienso que cada uno elige a la persona que quiere, y que durante la relación, esa persona se convierte en tu príncipe o princesa, que al mirarla a las ojos, sabes que estás en las nubes o en las estrellas, sabes que eres capaz de hacer cualquier cosa por ella, sabes que si se acabara el mundo hoy, aprovecharías al máximo esos últimos minutos de vida que te quedan junto a ella. 
Yo no diría que me he conformado con el sirviente del príncipe, porque tengo a mi lado a una persona hermosa, que me cuida, me respeta y me ayuda en el día a día, pero que al igual que yo, no es perfecto, pero por ello, no deja de ser ese príncipe…

Sí, todavía creo en los cuentos de hadas. Tu vida puede ser un cuento de hadas, de guerra, de superación. Tú escribes tu vida. Mi cuento es de amor, pero no de ese de hadas, magia, dragones… Es de dos personas, normales, que con el tiempo se han dado cuenta de que su amistad, se convirtió en algo más, se enamoraron, pese a que el primer año que se conocieron, no se llevaban nada de bien, a pesar de la distancia que una vez empezada la relación, tenían que vivir…pero ahí estaba ese “príncipe” para bajar cada fin de semana a ver a su “princesa”.
Es una historia normal… que cada día le ocurre a millones de personas, que se enamoran.

De una que convirtió a esa persona normal en el príncipe de su cuento.

lunes, 29 de noviembre de 2010




   Hoy recibí nuevas noticias otra vez.

    Hace meses, para mi vida buscaba o deseaba emociones fuertes que nunca hubiera experimentado, esperaba amor, quizás chispa… en resumen se podría decir que esperaba algo mejor de lo que tenía.
Para que me entendáis, tenía una vida sentimental cómoda, la cual rechacé (cosa de la que no me arrepiento), para buscar lo que realmente quería.

     Pensaba que por mucho que me costara, si cambiaba mi situación, como mucho encontraría dolor a corto plazo, por el despego y el amor que aún le tenía. Pero no fue así.
Él, que tanto me quería, encontró (sin quererlo) mil maneras de hacerme sufrir. Haciendo que una simple noticia que llegara a mis oídos se transformara en un puño oprimiéndome el corazón, consiguió convertir el dolor psíquico en físico (rompiendo alguna ley física, de eso estoy segura). Aunque siempre me repuse, le perdonaba y no sabéis lo orgullosa que estoy de encontrar la paz suficiente para llegar a ello.

       Pero la última estocada viene con veneno, que me corroe por dentro y de la que no me puedo reponer. Él se fue con ella, y ella era mi amiga y mi familia (y no lo digo en sentido figurativo). Provocando que la odiara con todo mi ser, además de meterse en mi familia, con lo cual la persona que te ha procurado tanto dolor está en boca de tu madre y tus hermanos.

     Ahora cada vez que consigues sacar algo de veneno, siempre hay alguna noticia o la casualidad hace que te los cruces, eso hace que caigas otra vez, y cuando piensas que ya podrías superar todo…creedme que siempre hay algo peor.

    Ahora estoy dividida en dos:
-         Por momentos pienso que puedo superar cualquier situación, y que eso me hará una persona aún más grande y más fuerte.
-         Sin embargo otras veces puedo notar el odio en mi paladar y yo diría que sabe entre amargo (que se nota justo detrás de la lengua) y un ácido que te taladra el estómago. Entonces pienso que por mucho que me esfuerce siempre vuelvo a caer en esta situación, y es frustrante.

     REMEDIO PARA ESTA SITUACIÓN!!!!!! (por si a alguien le interesa)
Sólo he encontrado una que me sirva, hacer algo que me llene escribir, pintar, follar… (jejejeje). Algo en lo que vuelques tu amor, tu odio, tus miedos, etc. No se porque, pero me libera el alma y me hace sentir como el viento libre que pretendía ser cuando todo empezó.

   Hoy mi madre leía un e-mail, del maravilloso viaje que están haciendo por la India (enriquecedor y liberador), así que hoy vuelco mi desconsuelo en este diario para que mi alma flote otra vez.

martes, 16 de noviembre de 2010

Tiempo



Para el reloj. Páralo y procura que sea hoy. ¿Y por qué parar el reloj?... Hay tantos motivos...
 Para el reloj en cada momento que desees congelar, y vívelo tan intensamente que sientas que no se puede ir nunca, porque puede que cuando la cuenta empiece a ir hacia delante, no puedas agarrar todo aquello que se te escapó. Lo pasado ahí queda, lo futuro está por llegar, y lo presente, desaparece a medida que pronuncio la palabra presente...


Y, ¿porqué me pongo a escribir en un blog, sobre algo que a nadie le interesa y que posiblemente nadie, o quizá tú, que has dado por casualidad con esto leas? Porque quiero detener en mi mente todos los instantes que he dejado escapar, todos los detalles que me he perdido por no poder o no saber detener a tiempo el tiempo. 
Por no querer vivir a conciencia y solamente dejar pasar algo tan importante que a veces no nos damos cuenta que se nos va... hasta que se nos va.


Esto, lector, o mente del autor, quiero que se tome como un simple grito al aire en un pequeño desierto, un desierto poblado de gente que pasa, y que mira sin ver, oyen sin escuchar y escuchan sin ver. Es solo un grito a mí mismo, es solo un ahogo del tiempo, que es lo que pretendo. Ahogar el tiempo, y poder así vivirlo.


Y sabrás que soy yo, porque en algún momento que se paró el tiempo, te lo dije...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Y fueron felices...



El pasado fin de semana me quedé cuidando de mi prima pequeña, de 4 años. Y ya se sabe, que para contentar a una niña de su edad, pocas cosas hay mejores que una peli Disney. Bueno, matizo, nada mejor que una peli de princesas Disney. Pusimos “La Bella Durmiente”, que era su favorita.

Cuando la película acabó, mi prima dijo, con una cara de emoción casi indescriptible: “Cuando sea mayor, quiero ser tan guapa como la bella durmiente, ¡y quiero un príncipe que me despierte con un beso!”. Le dije que claro que sí, que su príncipe iba ser el más perfecto del mundo. Mentira.

Ver la película, después de muchos años, me hizo reflexionar: desde pequeñas, las niñas aspiramos a ser princesas, a encontrar al hombre perfecto, que nos despierte de ese profundo sueño que llamamos “rutina” y nos haga volver a la vida, que nos pasee su carruaje (mejor dicho, en un BMW o Audi) y nos colme con miles de regalos. Que sonría y esté de buen humor cada día, y que siempre esté a nuestra entera disposición. Porque claro, sin un príncipe, ¿cómo va a ser feliz una princesa?

Lo peor de todo es que sabemos que nuestra posición en esas películas es puramente machista: la protagonista es casi siempre una mujer pasiva, que depende en mayor o menor grado de una figura masculina y su mayor sueño es enamorarse y vivir feliz para siempre, en su castillo de ensueño, con un montón de niños (a su entero cargo, por supuesto), y siendo una más que posible ama de casa.

Pero cuando no superamos el metro de estatura, no somos conscientes de este mensaje subliminal. Aceptamos ese estereotipo, lo adoptamos y lo consideramos normal. Y es ahí donde reside el problema de muchas mujeres hoy día: siguen aspirando a encontrar a ese príncipe azul, y a comer perdices y caviar.

Bueno y, ¿a quién pretendemos engañar? Todas sabemos que ni Eric, ni Aladdín ni cualquier otro semental de esa clase existe. ¿Por qué nos empeñamos en encontrar algo así, si la perfección absoluta no existe en ningún ámbito de nuestras vidas?

A medida que pasan los años, que la experiencia nos tira al barro de la decepción amorosa una y otra vez, nos damos cuenta de ello. De que la perfección no existe, ni en el hombre ni en la mujer. La vida nos enseña  a aceptar nuestras imperfecciones, y a asumir que el hombre también es imperfecto, pero que eso no nos impedirá encontrar el amor, y ser felices.


Y tú, ¿todavía crees en los cuentos de hadas?


De una que se conformó con el sirviente del príncipe.

101