viernes, 14 de octubre de 2011



   Llega un momento en la vida en el que te das cuenta que todo tiempo pasado tiene su recompensa: cuando crees que nunca vas a encontrar esa persona que anda rondando por tu cabeza desde pequeño… y de repente… el destino te pone en mi camino.

   Un camino que quiero a toda costa seguir contigo de la mano, porque nunca podrás llegar a imaginar lo que me haces sentir, ni habrá palabras que lo expresen, pero ten 
 claro que quiero ser feliz a tu lado y hacerte feliz a ti.

   Cuando ves que cada hora se pasa en un segundo, cada instante que vives es un placer constante, eres todo lo que una persona puede soñar tener a su lado, tan cariñosa, tan dulce, simpática, atenta… miles y miles de cositas que podría estar diciendo sin parar de ti…

   El simple hecho de verte o pensarte hace que para mí no exista nadie más, que estemos solos aunque alrededor este repleto de personas…

   Deberían inventar palabras nuevas, porque decirte “te amo” se me queda corto para todo lo que siento… Te  necesito cada segundo de mi vida. 

   Sé que puede parecer largo el camino pero a tu lado todo es dulzura, es belleza…juntos podemos sonreír, podemos disfrutar, soñar…
No puedo ni quiero dejar de contemplarte. Pienso en la suerte que he tenido de conocerte y las ganas que tengo de realizar mi camino contigo…

   Contigo soy feliz… una mirada, un susurro, un abrazo, una caricia, un beso… tantas cosas que me haces sentir…que sé que sin ti mi vida no valdría la pena, es soñar despierto, ver como poco a poco la vida nos sonríe…

   No temas a nada: estoy aquí para hacerte feliz, para protegerte. Quiero que sepas que aunque hay mil palabras bonitas ninguna expresa ni por asomo lo que siento por ti, porque hay mil palabras, pero más grandes son mis sentimientos…

   Te quiero.

¿Por qué sonríes?





Te despiertas otro día más como cada mañana. El decorado de ese lugar es el mismo que ha venido teniendo, en la habitación de al lado duerme la misma persona, en ese bloque nada ha cambiado, de hecho, posiblemente pocas cosas hayan cambiado en el mundo. Y sin embargo, todo es diferente. 

Un instante que todo lo cambió. Es de locos, pero en los detalles están los cambios más radicales. No los cambios en las cosas, no los cambios en las personas (eso es consecuencia de), si no los cambios en las vidas de las personas. Detalles, que por insignificantes dotan a las historias de un valor, de un significado... historias que cobran verdadera vida, y se convierten en realidades ficcionales.

Y tú estás ahí, tumbado, con esa sonrisa dibujada que no se te quita. Miras a tu alrededor, y lo ves. Ves la realidad que ha provocado esa sensación, que por increíble se hace real. Y lo peor (o mejor), es que lo sentiste venir, pero no lo quisiste ver. No lo quisiste decir en voz alta, por miedo a que se escapara el hechizo, y no se hiciese realidad. Ese extraño sentimiento que te predecía, como si pura magia fuera, de lo que iba a acontecer.

Y es justamente porque nada ha cambiado en el mundo, por lo que el cambio es tan radical. En algún momento, en algún lugar, visitaste otra realidad. Esa en la que el mundo no podía estar, esa que solo os correspondía a vosotros, esa que solo tiene una llave... Esa locura tan cuerda, que hizo que el reloj se parara por fin, a una hora que aún sigue fija, y que es la que te hace sonreír.

Casualidades, coincidencias, suerte...? ¡Quién sabe!

Abre los ojos, sigue soñando, y no dejes que el reloj se mueva.