viernes, 14 de octubre de 2011

¿Por qué sonríes?





Te despiertas otro día más como cada mañana. El decorado de ese lugar es el mismo que ha venido teniendo, en la habitación de al lado duerme la misma persona, en ese bloque nada ha cambiado, de hecho, posiblemente pocas cosas hayan cambiado en el mundo. Y sin embargo, todo es diferente. 

Un instante que todo lo cambió. Es de locos, pero en los detalles están los cambios más radicales. No los cambios en las cosas, no los cambios en las personas (eso es consecuencia de), si no los cambios en las vidas de las personas. Detalles, que por insignificantes dotan a las historias de un valor, de un significado... historias que cobran verdadera vida, y se convierten en realidades ficcionales.

Y tú estás ahí, tumbado, con esa sonrisa dibujada que no se te quita. Miras a tu alrededor, y lo ves. Ves la realidad que ha provocado esa sensación, que por increíble se hace real. Y lo peor (o mejor), es que lo sentiste venir, pero no lo quisiste ver. No lo quisiste decir en voz alta, por miedo a que se escapara el hechizo, y no se hiciese realidad. Ese extraño sentimiento que te predecía, como si pura magia fuera, de lo que iba a acontecer.

Y es justamente porque nada ha cambiado en el mundo, por lo que el cambio es tan radical. En algún momento, en algún lugar, visitaste otra realidad. Esa en la que el mundo no podía estar, esa que solo os correspondía a vosotros, esa que solo tiene una llave... Esa locura tan cuerda, que hizo que el reloj se parara por fin, a una hora que aún sigue fija, y que es la que te hace sonreír.

Casualidades, coincidencias, suerte...? ¡Quién sabe!

Abre los ojos, sigue soñando, y no dejes que el reloj se mueva. 

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