domingo, 4 de noviembre de 2012
Declaración
No conocía esta sensación.
Siempre he tenido la capacidad de controlar mis sentimientos, de mantenerlos a raya, de forma que se quedaran en la superficie. Ha sido una buena estrategia para evitar que me hicieran daño, un buen escudo contra el mundo.
Pero toda coraza tiene sus contras: nunca he "sentido" de verdad; no me dejé llevar. Si no sentían como yo, no había problema. Esa persona salía de mi cabeza tan rápido como había entrado (sin haber podido llegar más allá, o más abajo, donde todo adquiere un matiz diferente, y se vuelve indomable).
Y ahora, creo que alguien ha destruido ese escudo. Y ya es demasiado tarde para reconstruir los pedazos de esa armadura, configurada con cuidado y esmero durante estos 21 años de vida. Hoy no tengo voluntad para volver a encerrarme y protegerme de todo aquello que no conozco. Se suele decir que en esta vida, se tiene miedo de aquello que no se conoce, pero no quiero renunciar a este miedo, sólo porque la situación sea totalmente nueva para mí.
Porque siento que es el momento de superar todas las inseguridades que me impiden avanzar y descubrir nuevas facetas de mí misma, y nuevas oportunidades vitales, que no me dejan crecer como persona y como mujer.
Y ahí es donde tú entras en juego. Tú, que no eras nadie, que pasabas desapercibido para mis ojos, ahora eres sin embargo, el centro.
Te pasas la vida entera preguntándote cómo será, qué sentimiento puede ser tan fuerte como para mover el mundo, cómo puede doblegar a tu mente, que poco (o nada) puede hacer cuando el corazón toma las riendas de tu camino y de tus pasos... y cuando llega, lo sabes.
Y ya ha llegado. Negarlo es perder el tiempo, complicarlo todo sin necesidad. Y..."¿para qué complicarlo todo?". Para hacerlo más interesante, desde luego que no.
Te estás convirtiendo en una constante, una especie de necesidad o hábito diario. Me gusta escucharte, saber cómo ha ido tu día, pero sin protocolos, sin compromisos, es interés real. Ya que has llegado, no quiero que te vayas. Quédate conmigo, deja que te conozca.
No sé cuánto tiempo tardaré en "cansarme", ni a dónde nos llevará todo esto, es algo que no puede saberse. Yo sólo quiero pasar todo el tiempo contigo, porque estoy muy a gusto. Puedo ser yo misma, honesta, sincera, brillante. Sacar lo mejor de mí. Y no quiero que eso cambie.
Siento que me he tirado al barro, que estoy expuesta ante tí, que ya te he dado muchas cosas que no he compartido con ninguna otra persona hasta hoy día. Y estoy dispuesta a asumir el riesgo porque.. eres tú.
Y te estaba esperando.
B. R.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario